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Estoicismo. Guía para una buena vida humana.

Hace unos meses tuve mi primer encuentro con la filosofía Estoica y comprendí la sabiduría contenida en la frase: “cuando el alumno está listo aparece el maestro”. En mi caso han sido varios maestros, Massimo Pigliucci, Marcos Vazquez, Roxana Kreimer y otros autores que han publicado su trabajo en el Picalibros, el Aprendiz y Ram Talks, con quienes he conversado a través de la lectura de sus escritos y la mirada de sus publicaciones audiovisuales. En esta entrega me he propuesto mostrar lo que es para mí la aplicación práctica de esta corriente de pensamiento.

"cuando el alumno está listo aparece el maestro"​

Séneca nos deja ver que el estoicismo es una guía, un ideal, un estándar contra el cual medirse, que seguramente nos motive a convertirnos en mejores personas. El principio base del estoicismo es vivir conforme a la naturaleza; de acuerdo con este principio, la naturaleza humana es que somos seres sociales y que además tenemos la capacidad de razonar. Para los estoicos una buena vida humana es aquella en la que aplicamos la razón para mejorar la sociedad y  la comunidad.

Está en la noción fundamental del estoicismo que si mejoramos como persona estaremos mejorando la sociedad, porque somos parte de ella; y si mejoramos la sociedad recibiremos como individuos parte de esa mejora que hemos vertido sobre esta. Este concepto llevado al interior de nuestras organizaciones es muy poderoso porque nos revela la simpleza y la belleza de esta filosofía. Si usamos nuestro intelecto para colocarlo al servicio del propósito de nuestra empresa estaremos mejorando la sociedad con el valor que desde esta tribuna le aportamos y al mismo tiempo vamos a recibir el beneficio de ese aporte como seres que habitamos en esa sociedad. 

Pensemos en la siguiente frase: “sembremos árboles que sabemos que nunca disfrutaremos de su sombra y frutos”. Lo hacemos porque comprendemos que es nuestra naturaleza dejar un mejor espacio que el que recibimos. De esto se trata la vida guiada por el pensamiento estoico, de usar el intelecto para dejar una mejor sociedad, un mejor espacio para los que vienen detrás y al mismo tiempo dejar mejores personas para el mundo que les dejaremos. Y esto es fundamental, no basta con dejarles a los que vienen detrás un mejor espacio para sus vidas, tenemos también que dejar mejores personas para que cuiden y mantengan la cadena de trasmisión en la protección y el cuidado de la sociedad y del medio ambiente.

El objetivo del estoicismo es servir de guía para alcanzar la autorrealización personal, y qué mejor manera de hacerlo que cerrando la brecha entre lo que eres y lo que podrías llegar a ser, transitando para ello el camino de la excelencia y con una disposición natural para hacer el bien. Si te esfuerzas por adquirir conocimiento (sabiduría práctica), tratas bien a los demás (con justicia), actúas a pesar de tener miedo (con coraje) y superas los obstáculos (con disciplina), seguramente te irá bien en la vida. Séneca decía “no hay tranquilidad sin consciencia”.

Tendemos a confundir nuestros pensamientos con hechos asumiendo que nuestras primeras impresiones reflejan de manera fiel la realidad. Los estoicos llamaban a las primeras impresiones PHANTASIAS, y debemos aprender a cuestionarlas para evitar que nos engañen. Debemos tratar las primeras impresiones como hipótesis y no como hechos, ya que esta práctica busca entrenarnos para pasar de una reacción emocional, que en algunos casos puede ser dañina si nos desborda, a una respuesta racional que en todo caso nos permitirá tomar mejor partido de la relación estímulo-respuesta.

Observar nuestros pensamientos nos permite ser más conscientes de lo que pasa por nuestra mente. Convertir esto en una práctica habitual nos produce tres beneficios:

  1. nos permite tener el control de lo que pensamos enfocándonos en nuestros objetivos,
  2. nos permite centrarnos en el aquí y el ahora evitando el desgaste de energía y emociones que producen los viajes en el tiempo (al pasado que no va a cambiar o a un futuro imaginado y por lo tanto incierto),
  3. y por último, nos permite estar presente lo que ayuda a tolerar la adversidad. 

El mayor desafío para adoptar esta práctica lo vamos a encontrar en centrar nuestros pensamientos en aquello que podemos controlar, en lo que depende de nosotros. El hombre sabio se preocupa por la intención de sus acciones y no por sus resultados. El estoicismo propone centrarnos en nuestras acciones y desapegarnos del resultado.

El hombre sabio se preocupa por la intención de sus acciones y no por sus resultados

Precisamente ese es el poder del estoicismo, la interiorización de la verdad básica de que podemos controlar nuestro comportamiento, pero no sus consecuencias y mucho menos las consecuencias del comportamiento de otras personas, esto lleva a la aceptación tranquila de lo que ocurra con la seguridad de saber que hemos hecho todo lo posible teniendo en cuenta las circunstancias. 

Epicteto decía, “no esperes que los eventos sucedan como deseas, desea que ocurran como son y tu vida transcurrirá sin problemas”. No podemos cambiar lo ocurrido, pero podemos cambiar la manera de interpretarlo. Este enfoque le otorga al estoicismo el arte de convertir obstáculos en oportunidades. A través de este corto cuento que seguidamente les narro se expone claramente este concepto. 

Imaginemos un perro atado a una carreta tirada por animales más fuertes que él, por lo tanto, el perro tiene dos opciones, la primera caminar junto a la carreta y aprovechar la longitud de su correa para explorar todo a su paso; o resistirse al avance de la carreta clavando sus patas en el suelo. En ambos casos el perro llegará al mismo destino, pero la experiencia del viaje será muy diferente. “El destino guía a quien lo acepta, y arrastra a quien lo rechaza”, Séneca.

Sin disciplina no hay libertad, esta última es la capacidad de actuar guiados por la razón y no ser sometidos por los deseos. Perdemos la libertad cuando otorgamos el control de nuestras vidas a las cosas fuera de nuestro control. Cuando subordinamos la razón a nuestras apetencias nos convertimos en esclavos de ésta. “La esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo”, Séneca.  

“Cuando un hombre no sabe hacia dónde se dirige, ningún viento le favorece”, Séneca. Definir con claridad lo que se quiere alcanzar, aumenta la probabilidad de lograrlo. Definir objetivos centra la mente y condiciona tus acciones en POS de alcanzarlos. Los estoicos recomiendan dedicar nuestro tiempo y atención a las cosas que cumplen dos condiciones, que son importantes para nosotros y que al mismo tiempo están bajo nuestro control. 

 

Que les sea de provecho…

Esta publicación fue construida tomando extractos de publicaciones previas realizadas por las personas nombradas en el primer párrafo.